LO MEJOR
DEL BARROCO

Tracklist

Os presentamos en esta playlist un gran repaso por la música del Barroco. Para ello, hemos decidido centrarnos en presentar una visión lo más completa posible de las realidades musicales que se podían encontrar en cada país.

Y comenzamos en Italia, cuna del Renacimiento y uno de los lugares donde el Barroco temprano despertó de manera más clara y comenzó a separarse de las prácticas Renacentistas.

Quizás el compositor transalpino más conocido de los que inició esta transición fue Claudio Monteverdi. Él fue el que guió el desarrollo de las prácticas madrigalistas (que también trabajó con maestría) al drama lírico que sería el germen de la ópera barroca italiana. Además de su famosísimo Orfeo, su otro gran drama es L’incoronazione di Poppea. Sin ser tan conocido como Monteverdi, Girolamo Frescobaldi fue otro de los grandes artífices de esta transición y uno de los inventores de nuestro actual concepto de tempo. De él escuchamos una de sus toccatas para teclado. 

Ya en el siglo XVII, la veneciana Barbara Strozzi fue una de las compositoras más prolíficas de todo el Barroco italiano dejándonos más cantatas que cualquier otro de sus colegas masculinos y legándonos también esta preciosa aria: Che si può fare. De Nicola Matteis, un compositor napolitano emigrado a Londres hemos escogido su pieza más famosa: su chacona Diverse bizzarrie (...).

En la corte de Cristina de Suecia en Roma crecieron dos de los grandes nombres del Barroco medio italiano: Arcangelo Corelli, que se convertiría en uno de los grandes desarrolladores del concerto grosso y las sonatas italianas (y del que escuchamos su famosísima Folia) y Alessandro Scarlatti, el gran exponente de la ópera italiana de la época, que más tarde, ya asentado en el Sur del país se convirtió en el desarrollador absoluto de la ópera napolitana. 

Antonio Caldara fue uno de los primeros compositores italianos que comenzaron la travesía hacia el cambio de lenguaje hacia el pre-Clasicismo. Eso queda patente en muchas de sus trio-sonatas. En ese mismo período se enmarcan dos compositores venecianos que son, sin duda, los dos grandes nombres en la cultura popular del Barroco italiano: Tomaso Albinoni y Antonio Vivaldi. Del primero escuchamos una página no tan conocida de uno de sus conciertos para oboe. De Vivaldi decidimos hacerle un ligero by-pass a sus obras más emblemáticas y escuchar su maravilloso Gloria RV 589 y uno de sus concerti grossi

Del Barroco tardío italiano hay que destacar a Geminiani, otro de los emigrados a las islas británicas y a Sammartini, profesor de Glück y uno de los grandes creadores de sinfonías de su tiempo. Por último, Giovanni Battista Pergolesi es seguramente el gran compositor italino de esta etapa final del Barroco y nos dejó dos obras fundamentales para entender su época: el Stabat Mater y su ópera cómica La Serva Padrona

Volando hacia Francia, la música barroca del país galo está dominada por cuatro grandes nombre: Jean-Baptiste Lully, Marc-Antoine Charpentier, François Couperin y Jean-Philippe Rameau.

Lully estuvo muy unido a la figura del rey Luis XIV y fue el gran impulsor de los ballets y las óperas en la corte creando un estilo único de tragedia lírica como muestra la overtura de su ópera Atys. Charpentier por su parte fue el gran exponente de la música religiosa. Sus lecciones de tinieblas son obras fundamentales para entender la música vocal del Barroco.

Por su parte, Couperin es recordado por su ingente cantidad de obras para teclado y por haber sido en vida un muy destacado virtuoso de los instrumentos de tecla. Su obra más famosa hoy en día es Les Barricades Mystérieuses. También fue un gran compositor de música para tecla Jean-Philippe Rameau. Aunque la figura de este último va mucho más allá, porque fue también un gran teórico y el continuador del legado de Lully como gran representante de la ópera francesa. Por eso de él escuchamos dos de sus óperas más importantes: Las Indias Galantes y Dardanus.

El Barroco alemán ha dejado algunos de los más grandes nombres de la Historia de la Música. Pero también mucho más. Como Henrich Schütz, el artífice de la transición con el Renacimiento en el país germano del que escuchamos sus magníficas Exequias Musicales, op. 7. El austríaco Heinrich Schmelzer y el hesiano (aunque también asentado en Austria) Henrich Ignaz Biber fueron los principales exponentes de la escuela violinística en Centroeuropa y sentaron las bases del desarrollo posterior de obras tan importantes como las partitas de Bach.

Dietrich Buxtehude y Johann Pachelbel fueron los principales exponentes de la música litúrgica del Barroco medio. Buxtehude lo hizo como un prolífico compositor de música para órgano, género al que también contribuyó Pachelbel, que a pesar de ser infaustamente recordado por su Canon, tienen también una inmensa colección de obras para el instrumento.

Hablando de gente prolífica, qué decir de Georg Philipp Telemann. El de Magdeburgo es uno de los compositores más prolíficos de la historia y una auténtica esponja musical que adaptó influencias y estilos de muchos lugares diferentes. De él escuchamos su Tafelmusik y la Suite Don Quixotte

Cuatro años después de Telemann nació Johann Sebastian Bach, que necesita seguramente poca presentación como la columna principal sobre la que se asientan los cimientos, ya no solo de la música barroca si no los de toda la música académica occidental desde su nacimiento. Podríamos estar escuchando Bach hasta aburrirnos, pero nosotros nos hemos quedado con una pequeña selección de su música de cámara que incluye obras para teclado, flauta, violín y cello y uno de sus maravillosos corales de La Pasión según San Juan.

El último gran exponente de esta época en el ámbito germano fue Christoph Willibald Gluck, al que muchos consideran ya un compositor del clasicismo. Pero sus óperas son el eslabón definitivo que conecta las tradiciones operísticas del Barroco con los avances que propondría Mozart. Su obra más importante e Orfeo y Euridice.

Inglaterra vive de dos grandes nombres en estos siglos y uno de ellos, ni siquiera es inglés. Por un lado, Henry Purcell está considerado como el mejor compositor británico de todos los tiempos. Fue capaz de incorporar estilos musicales del continente y fue un gran autor de óperas y ballets, como La Tempestad y su imprescindible King Arthur. Y aunque Georg Friedrich Händel es alemán, se nacionalizó inglés y gran parte de su carrera la realizó en el país inglés, que le sigue venerando como un compositor propio. Es una de las figuras más importantes del Barroco y se le considera habitualmente como el primer compositor que tuvo en cuenta el gusto de la audiencia por encima de las exigencias o gusto de sus mecenas, lo que lo convirtió en un compositor tremendamente popular entre el pueblo.

Tenemos que acercarnos también brevemente a otras realidades barrocas alejadas de los grandes centros europeos. En España podemos destacar a José de Nebra, nacido en Calatayud del que se siguen descubriendo cantatas y villancicos aún en la época moderna y que trabajó en el Archivo de la Capilla Real. En Chequia Jan Dismas Zelenka es el gran representante de una nutrida nómina de compositores bohemios de la época que construyó un estilo poco convencional lleno de extrañas disonancias y grupos instrumentales poco habituales. 

Queremos también destacar algo del enorme legado de música misionera que se puede encontrar en Latinoamérica. Cierra esta playlist una de las sonatas encontradas en el Archivo Musical de Chiquitos, en el departamento de Santa Cruz en Bolivia.

Otras playlists

LOS MEJORES CONCIERTOS PARA SOLISTA Y ORQUESTA

CINCO SIGLOS DE MÚSICA BRITÁNICA

LO MEJOR DEL BARROCO

EL REQUIEM DEFINITIVO

EL REQUIEM DEFINITIVO

LO MEJOR DEL BARROCO